Tiera Culta

 La diversidad es una de las grandes características de Andalucía y en nuestro el mundo rural hay territorios diversos y con identidad propia. Y la diversidad es riqueza. El Trabajo en el que estamos empeñados desde la Junta de Andalucía es el de lograr que los valores endógenos de nuestra tierra hagan más competitivos los productos y servicios de las zonas rurales. Sin lugar a dudas, Tierra Culta es una iniciativa que supone una respuesta al desafío de la globalización. En un mundo en el que cada vez más las distancias se han recortado hasta el punto de que se ha ido perdiendo la identidad de muchos territorios. Esta Acción Conjunta de Cooperación busca precisamente hecho diferencial como una ventaja competitiva en los mercados. Los consumidores buscan cada vez más la esencia de las cosas, precisamente porque la globalización está unificándolo todo... también el carácter de los territorios. Estoy convencido que Tierra Culta va a conseguir ofrecer la diferencia que muchos andan buscando y además va a destacar esa diferencia. Pero el objetivo de Tierra Culta no es sólo llegar a los mercados, sino que tiene, como dicen sus promotores, unos objetivos que van mucho más allá: Se trata de poner en valor los productos de las zonas rurales como un sello de identidad de los territorios; de manera que así se va a ayudar a conservar y desarrollar la identidad de las comarcas. Tierra Culta es sinónimo de Culturas Alimentarias Locales. Una cultura que empieza en la producción, continua en la elaboración y termina en los consumidores. Proteger y promover las producciones agroalimentarias auténticas es, desde ese punto de vista, proteger su esencia... mantener su identidad. Para ello este proyecto ha buscado elementos muy selectos y específicos que se han agrupado en cuatro bloques de alimentos y bebidas: productos frescos “en peligro de extinción”, productos frescos con dificultad en su comercialización, productos elaborados y productos en desuso o no legalizados. En el primer bloque de alimentos, los productos frescos “en peligro de extinción”, se encuentran los productos típicos de cada territorio tales como variedades locales de frutas y hortalizas, así como razas autóctonas de animales que, por razones diversas, están siendo sustituidos por productos más competitivos y con mayor rendimiento, que responden a los criterios de mercado de la globalización. En el segundo bloque, el de productos frescos con dificultades en su comercialización, se trata de productos que no han sufrido ningún tipo de transformación ni elaboración, únicamente la manipulación para su envasado. Por su parte, los productos Tierra Culta que responden al criterio de “productos elaborados” son aquellos que destacan por poseer un distintivo de calidad, utilizar materias primas del territorio donde se producen y que sean productos típicos del territorio. Por último, los productos elaborados en desuso o no legalizados que forman parte de Tierra Culta son aquellos con demostrada tradición en los territorios y que forman parte del Patrimonio Cultural de los mismos, cuya calidad y aptitud gastronómica esté demostrada y cuyas recetas o composición puedan rescatarse. Además de la selección de productos Tierra Culta, este proyecto trabaja en la valorización de los mismos, en la realización de análisis de mercado para mejorar su posicionamiento de marca, en la educación y sensibilización y en la promoción conjunta. A fin de cuentas, a lo que nos estamos refiriendo es al desarrollo sostenible: conseguir que los recursos de un territorio sean rentables en términos productivos y los productos Tierra Culta están implicados en el desarrollo de su territorio. De lo que se trata, en definitiva, es de que los consumidores que adquieran un producto con la marca Tierra Culta sepan que hacen mucho más que adquirir un producto ya que están protegiendo la identidad de las comarcas y el respeto al Medio Ambiente.

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